RÁPIDO Y PELUDO
Ozzy es una parodia perruna de filmes carcelarios de “grandes escapes”, que servirá de entretenimiento exclusivamente para niños.
Ozzy, nuestro héroe, es un beagle que lleva una vida feliz junto a su familia, un joven matrimonio de artistas que se dedican a hacer cómics. Pero es la pequeña hija con quien el perro pasa los mejores momentos. Sin embargo, cuando la familia tiene que viajar a Japón durante un mes a una convención de cómics (¿hay convenciones tan largas de cómics?), no sabrán qué hacer con el peludo. Para poder viajar con ellos, el perro tendría que pasar antes un periodo en cuarentena.
La solución será dejar a Ozzy en un hotel-spa para perros, con todos los servicios que un hotel para humanos podría tener. Los problemas para él comienzan cuando descubre que el hotel no es más que la facha para cubrir lo que en realidad es una cárcel, en donde todos los perros que ahí caen son hechos prisioneros y obligados a trabajar. A pesar de que al principio la historia no se sostiene muy bien, e incluso es algo inverosímil (¿no había algo más accesible y económico como una pensión para perros, por ejemplo?), la trama verdaderamente despega cuando nuestro protagonista llega a la cárcel. Ahí conocerá a un perro salchicha con anteojos de fondo de botella, su compañero de celda, con quien planeará el gran escape de la prisión. Esto al ritmo de una banda sonora con clarines y flautas, que recuerdan la música de El gran escape (1963). Así como ésta, la película aterriza de manera aceptable sus referencias a películas ambientadas en prisión. Tal vez los peques no las capten, pero los adultos que se animen a darle una oportunidad encontrarán referencias a películas que van desde Papillón (1973) y Escape de Alcatraz (1979), hasta Sueños de fuga (1994).

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